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The Bakersfield Californian, jueves 21 de julio de 2005

Se cierra un «período de temor»
Los monjes budistas llevan la «llama atómica» a Bakersfield en su viaje hacia Nuevo México
NADA BEHZIZ, escritora en plantilla de California
Correo electrónico: nbehziz@bakersfield.com
Keigaku Muchu dirigió a un grupo de monjes budistas, vestidos con túnicas tradicionales y sandalias, desde Wasco hasta Bakersfield el jueves por la mañana.
Formaba parte de un viaje de 2 500 Km a pie desde San Francisco hasta Nuevo México con el que quince monjes budistas pretender terminar un ciclo de terror.
Más de 80 Km después, el grupo llegó al Ayuntamiento de Bakersfield portando un farol rojo brillante que estaba iluminado por un fuego que llevaba ardiendo casi sesenta años.
La «llama atómica» es un recordatorio del incendio que asoló Hiroshima el 6 de agosto de 1945, el día que un bombardero de Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre la ciudad japonesa
Keigaku Muchu, cuyo nombre significa «el que recorre las montañas del entendimiento en sus sueños» afirmó que se había unido a la marcha para satisfacer su propósito de estar al servicio de los demás y de practicar la aceptación.
«No estamos simplemente caminando, sino que estamos diciendo a la gente que pueden hacer algo para crear el mundo que desean» señaló Keigaku Muchu.
Tras llegar al Ayuntamiento, formaron un círculo, batieron palmas y oraron.
Cuando finalizó la oración, se inclinaron reverencialmente y se reunieron para compartir los boles llenos de manzanas y naranjas.
Durante las siguientes tres semanas, portaron la llama hacia el sudeste, atravesando California y Arizona hasta que llegaron a la Base de Misiles White Sands, en Trinidad, Nuevo México, lugar en el que se detonó la primera arma atómica.
Planean llegar a la zona de pruebas el día en que la bomba atómica conocida como "Fat Man" asoló Nagasaki en 1945.
Apagarán la llama cuando lleguen a la zona de pruebas, un gesto simbólico con el que pretenden inspirar el fin de las armas nucleares.
«Al devolver la llama a su punto de origen, están cerrando el círculo de destrucción» señaló Matt Taylor, director ejecutivo del Fondo Global para el Desarme Nuclear, la organización sin ánimo de lucro que está patrocinando la marcha.
«De este modo se creará un círculo nuevo que dotará de poder a las personas para desmantelar armas nucleares» manifestó Taylor.
Taylor paseó entre los monjes, cada uno de sectas diferentes. En Japón es extraño que monjes de órdenes diferentes colaboren entre sí.
Pero esta llama ha unido a un grupo insólito que va a cerrar un círculo de sesenta años.
Durante los últimos sesenta años, los monjes han caminado entre Nagasaki e Hiroshima, orando por la paz y el desarme.
Taylor espera que la marcha «El Círculo Completo –Un Retorno Épico a Trinidad» avive las contribuciones para un proyecto destinado a destruir armas nucleares.
«Esperamos cerrar este período de temor» afirmó.
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