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Free New Mexican, 10 de agosto de 2005
NEW MEXICAN
Los monjes esperan que el viaje marque el inicio de un nuevo futuro
Por ASSOCIATED PRESS
10 de agosto de 2005
BASE DE MISILES WHITE SANDS, N.M. (AP) -
Un viaje de 2 500 Km. para apagar una llama que ha estado ardiendo desde que la ciudad japonesa de Hiroshima fuera destruida por una bomba atómica hace sesenta años ha terminado en el desierto de Nuevo México.
Un grupo de monjes budistas y decenas de seguidores participaron en una ceremonia silenciosa el martes por la tarde en Trinidad, en la base de misiles White Sands, lugar en el que se detonó la primera arma atómica del mundo.
Mientras se ponía el sol, los monjes –vestidos con túnicas del color de la lava negra del monumento de Trinidad- unieron tres llamas para obtener una sola. Representaban a Trinidad y las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.
La llama se usó para quemar un paño. Cuando quedó reducido a cenizas, la llama se extinguió y las cenizas fueron introducidas en cajas lacadas que serán entregadas a los jefes de estado de las ocho naciones que disponen de capacidad nuclear.
Los monjes, que el martes permanecieron en silencio en recuerdo de los bombardeos atómicos, quisieron que la llama regresara a su lugar de origen y apagarla con la esperanza de que jamás vuelvan a utilizarse armas nucleares.
«Fue fabuloso. No hay palabras para expresarlo» comentó Matt Taylor, codirector ejecutivo del Fondo Global para el Desarme Nuclear, que ayudó a organizar el viaje. «Resulta sorprendente que sesenta años lleguen a su fin del modo en que lo hicieron».
La llama, que había estado encendida desde 1945, era un recordatorio vívido del día en que un bombardero de EE.UU. lanzó la bomba atómica "Little Boy" sobre Hiroshima. Más de 200 000 japoneses murieron en el ataque. Tres días después, se lanzó otra bomba contra Nagasaki.
Los monjes portaron la llama durante las últimas tres semanas, atravesando California, Arizona y parte de Nuevo México. Su objetivo era llegar a Trinidad el martes, día del aniversario en que la bomba atómica denominada «Fat man» impactó sobre Nagasaki.
Los monjes japoneses salieron de San Francisco el 16 de julio, día en el que se cumplía el sesenta aniversario de las pruebas realizadas en Trinidad.
Oficiales de White Sands afirmaron que la ceremonia del martes fue la primera vez en que se había podido entrar en la base de misiles de acceso restringido. Trinidad normalmente se abre al público solo dos veces al año – el primer sábado de abril y de octubre- y el 16 de julio de este año para conmemorar el sesenta aniversario de la prueba.
Taylor también señaló que el martes fue la primera vez que se había permitido la entrada de japoneses para conmemorar el aniversario del bombardeo de Nagasaki.
«Fue algo verdaderamente poderoso y conmovedor» afirmó.
Su grupo está planificando un viaje a Rusia en septiembre para continuar las negociaciones con el fin de permitir a ciudadanos particulares de todo el mundo que obtengan dinero para acelerar el proceso de desmantelamiento de armas nucleares. Señaló que el gobierno de Rusia se ha mostrado receptivo al plan. Durante el viaje de los monjes a Trinidad, Taylor ha manifestado que se han recogido 1,3 millones de dólares para el programa de desarme propuesto. Afirmó que sería suficiente para destruir trece armas nucleares.
«Si los rusos plantean el reto global de permitir que los particulares colaboren, Estados Unidos no puede ignorarlo… Todo ello está relacionado con la dotación de poder a las personas individuales» señaló.
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