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Gilroy Dispatch, martes 19 de julio de 2005

La «llama atómica» ilumina Hollister
Martes 19 de julio de 2005
Por Erin Musgrave
Hollister -
En una era de amenazas terroristas, alertas inmediatas y explosiones suicidas, un grupo de monjes budistas ha traído su lucha contra las armas de destrucción masiva y la conciencia social que las acepta a las calles de Hollister en su marcha de la «Llama atómica» este lunes.
Cuatro monjes y un grupo de seguidores recorrieron la Autopista 25 y atravesaron Hollister portando un farol rojo en el que se alojaba una llama que ha estado encendida desde que una bomba atómica cayó sobre Hiroshima, Japón, hace casi sesenta años.
La llama, que fue encendida a partir de los rescoldos de la ciudad de Hiroshima, ha sido mantenida viva en Japón durante las últimas seis décadas y, finalmente, se extinguirá cuando los monjes lleguen a su destino el próximo mes, según informa el sitio web del grupo.
El grupo, que inició su viaje de tres semanas y media de duración en San Francisco el sábado, atravesará tres estados y recorrerá casi 2 500 Km antes de llegar a su destino en Trinidad, N.M., lugar en el que se detonó la primera arma nuclear el 16 de julio de 1945. Sin embargo, planean llegar a la Base de Misiles White Sands el 9 de agosto – sesenta aniversario del día en que la
bomba atómica llamada «Fat Man» destruyó Nagasaki, según comenta el monje Soto Zen, Keigaku.
«Al devolver la llama atómica real al lugar de origen (de la bomba), cerramos el círculo que se inició hace sesenta años. Nos hace pensar en lo que sucedió» señaló Keigaku. «Yo, al caminar, puedo ver en mi interior y ver lo que tengo que pedir yo mismo para este mundo: paz, compasión, aceptación».
Keigaku reside en San Francisco desde hace diecinueve años, pero tres de sus compañeros, todos vestidos con las túnicas, las sandalias y las tocas tradicionales, se han desplazado desde Japón para unirse a la marcha, según ha manifestado.
La residente en Morgan Hill, Linda Roma, que trabaja para el Departamento de Agricultura de Hollister, acompañó al grupo por la Autopista 25 la tarde del lunes en Hudner Lane.
Decidió dedicar cierto tiempo a caminar con el grupo porque cree en su causa.
«Espero que esto conciencie a la gente de que la paz es una posibilidad» ha afirmado Roma. «Y esto tiene que empezar aquí mismo, en Hollister, o en tu barrio».
Gilroy Dispatch
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